No es que las etapas se hayan sucedido unas a otras en el sentido de superación, más bien podría decirse que se han acumulado a manera de preparación para afrontar un futuro que aún no parece agotarse con el inicio del proyecto universitario. Los desafíos que afrontaron en su tiempo los primeros misioneros, la transición imaginada en los años 80 al preparar colombianos para la docencia teológica, la llegada del cambio en los 90s son agregados de un inmenso valor ahora que la institución está cerca de graduar a su primera promoción. No obstante, los desafíos son nuevos y mayores en el futuro cercano.
La modalidad de la educación virtual, el desarrollo del departamento de investigaciones, la consolidación del medio universitario y la exploración de nuevos campos para la educación superior que imparta nuestra institución, son algunos de los desafíos gruesos que estamos en la actualidad examinando en el proceso de revisión del plan estratégico institucional.
Más de cinco décadas de servicio nos animan a continuar el ministerio que muchos han ayudado a construir, pero ese mismo tiempo se convierte en una razón para exigirnos a dar lo mejor de nosotros en este tiempo, pues hoy estamos ante un contexto más variado en la educación teológica que el que conocimos pocos años atrás. Dios ha sido fiel y seguros de esta realidad continuaremos trabajando para responder con excelencia y pertinencia a las demandas de la Iglesia y la sociedad en los próximo años.
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